miércoles, 18 de enero de 2017

No voy a olvidarte...

Hoy me toca despedirte, a duras penas dejarte ir,
pero no voy a olvidarte.
Fuiste mi héroe en días grises,
cuando la tormenta me quería llevar
y aunque tenga que decirte un adiós inoportuno,
no voy a olvidarte jamás.
Tengo las manos entumecidas por la bravura de tu piel,
los ojos vidriosos por extrañar tu ser,
por eso no voy a olvidarte.
Apareciste como un halo de luz
cuando menos lo esperaba,
con la ternura de un niño
y fuerza inmaculada.
Tengo tu sonrisa adherida a la retina,
y siento que tus pasos conmigo caminan.
Estás en cada rincón, en cada acción,
susurrandome al oído, latiendo en mi corazón.
Hoy tengo que dejarte ir,
 allá, donde se está feliz.
Son duras las despedidas
 y mas cuando no hay anticipo de partida.
Es injusto quedarme solo saludando tu recuerdo
y no poder abrazarte tanto como quiero.
Podrán pasar los años, las personas,
seguro encuentre otro amor, pero no voy a olvidarte.
Dejaste la huella mas hermosa, mas humana,
mas sensible y sincera
que podría alguien jamas dejar,
y no se trata de soltar, se trata de aferrar,
encarnarme en tu recuerdo hasta que ya no duela mas,
porque un día estaré bien, pero hoy, hoy quiero llorar.
Decile al cielo que te deje,
que te haga bajar,
prometo que será un segundo
donde te pueda decir que no te voy a olvidar...



Con todo mi amor para Antonella Peralta.

martes, 17 de enero de 2017

LIBRE

Como el humo del cigarro que se desvanece en aire,
fue aquel "Te quiero" que dejé escapar.
Pensé que era obvio y necesario, además.
Respeté no recibir respuesta alguna.
Con el tiempo me dispuse a plantear, a preguntar
¿Será que estoy errada por decir lo que sentí?
Me di cuenta que no se trataba de mi,
que no querés que te quieran porque te da miedo sentir,
tenés una forma rara de ser, porque vas por ahí siendo increible,
a mis ojos y a los demás,
que soñás con cosas que no te atrevés a conquistar.
Me liberé, te dije lo que pienso,
lo que siento, hasta ahí llegué.
Ya no te extraño y me prohibo quererte.
No porqué no esté bien, sino porque no quiero hacerme mal.
He sufrido demasiado, vivido sin parar
y te puedo asegurar que no quiero más.
Me paré frente a mi propia vida,
me comí el pasado que tanto me hirió
y no voy a volver más.
Quererse uno es más sano a que te quieran los demás,
si lo van a hacer a medias o lo van a hacer mal.