martes, 17 de enero de 2017

LIBRE

Como el humo del cigarro que se desvanece en aire,
fue aquel "Te quiero" que dejé escapar.
Pensé que era obvio y necesario, además.
Respeté no recibir respuesta alguna.
Con el tiempo me dispuse a plantear, a preguntar
¿Será que estoy errada por decir lo que sentí?
Me di cuenta que no se trataba de mi,
que no querés que te quieran porque te da miedo sentir,
tenés una forma rara de ser, porque vas por ahí siendo increible,
a mis ojos y a los demás,
que soñás con cosas que no te atrevés a conquistar.
Me liberé, te dije lo que pienso,
lo que siento, hasta ahí llegué.
Ya no te extraño y me prohibo quererte.
No porqué no esté bien, sino porque no quiero hacerme mal.
He sufrido demasiado, vivido sin parar
y te puedo asegurar que no quiero más.
Me paré frente a mi propia vida,
me comí el pasado que tanto me hirió
y no voy a volver más.
Quererse uno es más sano a que te quieran los demás,
si lo van a hacer a medias o lo van a hacer mal.

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