sábado, 19 de noviembre de 2016

Destiempo-

Al atardecer, tus ojos brillan otra vez, con la fuerza de un volcán que nunca deja de erupcionar. 
Tus pupilas se vuelven como ciruelas que se fijan en mí y me siguen como lobo hambriento. 
El frío se vuelve nube entre tus brazos, donde me abrigo por un rato, estallando en miles de partículas que se diseminan en la habitación.
Al atardecer sos soñado, nada está mal en vos. 
El sol te ilumina de reojo, como si pudiera hacerte más hermoso aún. 
Secamos las tristezas de desamores anteriores, lavamos la culpa antes que nos busque el karma.
 Vamos caminado despacito por un sedero que no existe.
Al atardecer creo que todo es posible si me acompañas. 
No hay ninguna duda dando vueltas cuando me tomás de la mano. 
Sonrío segura cuando me besas.
Al amanecer, todos los besos son arena en el desierto. 
Mi bronceado es uno más en la playa, y mis ojos se secan. 
No hay abrazos que digan ni una palabra, porque nada hay para decir.
Al amanecer se me entumece el corazón, porque está cansado de sentir. 
Salen a pasear las falsas sonrisas, a las que no les importa no tener motivo. 
Sos otra persona que no puedo descifrar.


Al amanecer volás, lo más alto que podes, porque los pájaros no se pueden encerrar.

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