Tus ojos tienen la luz que necesitan mis días. Encontré en
tu sonrisa la mas grande lluvia de estrellas del universo. Veo en tu piel la
suavidad con la que quisiera amanecer por el resto de mi vida. Las olas de tu
pelo son el lugar perfecto donde depositar mis caricias. Hay en tu corazón una
pared que se desmorona, que estoy dispuesta a levantar una y otra vez. Veo en
tu vida las mas bélicas batallas que quiero escuchar. Existen en los ecos de
voz pájaros cantando. Siempre siento calma cuando te acercas un poco a mí.
Tengo las mejores intenciones de curarte despacito. Te voy a
dar las horas mas largas para que puedas decirme todo lo que quieras. Tengo oídos
dispuestos a escuchar las peores cosas que quieras decir, brazos que para
levantarte siempre que te sientas caer. Tengo miradas llenas de amor para verte
dormir de madrugada. Tengo un corazón que late fuerte para darte amor. Tengo abrigo
en el invierno. Tengo las cicatrices de haber aprendido a cuidar. Me sobran
ganas de extrañarte mientras no estés.
Y siempre habrá un lugar, una materia pendiente, algo sin
decir, un café helado sobre la mesa. Una espera que se hace eterna, mientras
hacemos de cuenta que todo sigue igual, mientras jugamos a que este todo bien.
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