Ya no suenan las
cuerdas, suena el silencio,el delirio está comiéndome por dentro, como
ácido, pero no duele.
El escalofrío de tus besos y tragar saliva mientras
repites sin sentido esas palabras bonitas. Tu mirada penetrante, me llega
hasta las entrañas y trato de explicarte eso imposible que no llegas a
entender, aunque creo en el fondo lo sabés bien.
Eras la excusa perfecta y
caminaba descalza por la casa. Resonaban en la noche los rincones, paredes y
amaneceres, mientras siendo más típico de lo que creía, me hacías cosquillas y
mi alma sonreía por única vez. Era eso, era comúnmente feliz, demasiado para mi
gusto. Se sintió como tocar el cielo con las manos y recordarte, es una
mezcla, felicidad y tristeza, un instante de azúcar. Lo mas dulce del limón,
tenerte entre mis brazos y lo mas amargo de la miel, saber que no estás.
Debí
intuirlo, eras demasiado para ser solo mio. Debí probarte, dejarte libre y
entender que sólo una vez me ibas a pertenecer.
Y me flagelo, pensando tus
manos frías en mi espalda y el sabor a humo de tu boca, ese derroche de
caricias en mi cuello.
Un recuerdo? No..una ilusión..una esperanza a veces las
cosas no salen como uno espera o piensa que pueden salir.
Creo que lo que uno realmente espera, pasa, tarde o temprano, en este tiempo o en
uno próximo.
Seguí esperando..pero no esperando de
esperar, sino de esperanza, vos camina..camina y camina, puede ser que al final
del camino te encuentres con que siempre estuve ahí para
vos.
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