lunes, 17 de octubre de 2016

Vos y yo

Te admiro. Desde que pude ver la fuerza de tu naturaleza me encuentro admirando  tus defectos, y aquellas cosas que solían molestarme en cualquier otra persona, se han vuelto perfectas en vos. Tenés las más locas virtudes y los más hermosos defectos que jamás haya visto. Me hipnotiza el sonido de tu voz y ansío escucharte siempre.
Me pregunto qué clase de hechizo se esconde entre tus ojos.
He podido descifrar la magia de tus sueños, la libertad de tus pensamientos y la ansiedad en tus ganas. Me atrapó por completo tu inteligencia, y tengo ganas de saciarme en tu saber. Vas encantándome como una musa, dejándome atónita sin hacer más que ser vos.
Ya quisiera encontrar la llave que abre los candados de tus miedos. Quisiera verte libre de aquello que aún te lastima, y ser parte de ella. Verte sonreír, contando las galaxias de las comisuras de tus labios. Hacerte bien, besarte las heridas, hasta que la sal no queme.

Y aunque sea difícil y pesado, tengo canciones que alivianan los pasos. Y si te caes, tengo una mano para levantarte y la otra para señalarte el camino. Y aunque cada día tenga que encontrar una nueva razón para seguirte los pasos, siempre voy a saber convencerme. Y si algún día decidís volar, entenderé que hemos sido buenos compañeros. Esperaré haberte dados momentos y sensaciones que siempre quieran hacerte regresar, no a mí, no al sitio del que partiste, sino a quien fuiste en ese momento.

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