lunes, 3 de octubre de 2016

Mil. (Para mi abuelo)

Mil cigarros he fumado de esperarte. Se han hecho agua los perfumes en mi habitación de guardarlos en nombre de tu encuentro. El destino es cruel y amargo cuando quita lo que quieres, no sabe de olvidos ni de amaneceres.
Mil hojas vi caer este otoño, esperando que vuelvas a abrazarme antes que llegue el frio invierno. “La lluvia de otoño mojo los castaños, y tu ya no estabas en el boulevard” resuena tu canto en mi mente, mientras espero que regreses a pasar las tardes conmigo.
Mil “te extraño” que no he dicho, me sabe a poco la vida cuando no estas mi lado. La suavidad de tu ropa parece tentar mis manos cuando tu recuerdo invade mi corazón. Me niego a aceptar, aunque sé que está mal, que tenías que irte.
Mil días más voy a esperar. Porque mi memoria recrea las mañanas con tu voz. Porque no existe forma de pensar que no bailaremos más en la cocina. Porque tengo el recuerdo de tu mirada vivida, penetrándome cuando contabas las historias más bonitas. Porque siento que debo el tiempo y no haber estado ahí. Porque nunca me voy a olvidar la dulzura de tus caricias, las cosquillas por detrás. Porque extraño tus consejos y tu abrazo lleno de amor.

Mil veces voy a mirar al cielo diciendo tu nombre. Cada día voy a extrañarte y amarte mas que ayer. Porque tu presencia fue tan mágica, que tu esencia sigue en mis entrañas.

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